He de confesar que dude mucho en matarlo, incluso había decidido no hacerlo, al final como ya se habrán dado cuenta, decidí acabar con su vida, bueno si a eso se le puede llamar vida.
La verdad no hice nada que afectara mucho, el ya no vivía solo era una persona que parecía muerta en vida, haciendo las cosas por inercia por cotidianidad y por que se tenían que hacer, este pobre hombre ya le pesaba existir, las ganas se la habían ido y la vida se le escapado por las manos y la chispa y ganas de vivir que brillaban en sus ojos se convirtió en obscuridad pura.
Las heridas causadas a su alma y a sus sentimientos, habían transformado todo el amor y la bondad de su alma en envidia, en celos y rabia.
En lo que a mi concierne le hice un bien al mundo, pues nunca se sabe el potencial destructivo que pudo tener este hermoso diamante en bruto bañado en sangre, no niego que lo asesine a sangre fría, de una forma cobarde, el pobre hombre ni lo vio venir, y no lo niego por que decir que no sería la cosa mas cínica y estúpida puesto que me encontraron con el arma en las manos y su sangre sobre mi cuerpo.
Me han criticado por no mostrar signos de arrepentimiento, pero creo sinceramente que ha sido una correcta decisión, esta persona solo era un espacio mas casi como un mueble a medio camino, y era algo que simplemente tenia que hacerse.
Se que, aun que suene macabro era algo que el esperaba y que sabía que pasaría, a pesar de no saber cuando, y no se opondría a su destino final. Me atrevo a asegurarlo puesto que conocía muy bien a la victima.
Por eso, ese día, fui por un par de "herramientas" para llevar a cabo mi macabra tarea, un cuchillo muy filoso,el cual inicio la agonía al penetrar en el cuerpo y dejar la sangre brotar hasta que me cubriera y una pistola, colocada perfectamente en la frente del pobre hombre, encargada de terminar con lo iniciado.
Así es, reconozco que soy el responsable de esa muerte.
Soy el culpable de mi propio asesinato.